La procesión recorre la base del cerro
de La Verónica, baja hacia la calle principal y entra al templo del
Corazón Exaltación, centro sagrado hñähñú, acompañada con música de
concheros, arrieros y banda. Un amparo puede hacer la diferencia para
este pueblo, amenazado por una carretera. El recurso legal obliga a que
un magistrado del Tribunal Agrario vuelva a dictar sentencia sobre la
validez de una asamblea que aprobó el proyecto. Los pobladores de San
Francisco también conformaron un Consejo, que debe hacer el camino para
conservar el territorio, el bosque, la cultura y la lengua.
La multitud continúa su camino hacia la
Iglesia mayor, donde la fachada es cubierta por una enorme portada de
fiesta, predominantemente verde y amarilla, que recibe a los caminantes.
Bajo el techo de la iglesia se encuentra un tejido de flores, como si
la cúpula fuera una extensión del bosque que rodea al pueblo. Abundantes
adornos se derraman de las ventanas en honor a San Francisco, patrón de
Xochicuautla, quien “adora mucho a la fauna, al monte, a los animales”,
cuenta don Vicente García, habitante y hablante hñähñu. “Era de ricos,
pero se entregó al señor”, relata.
“Xochicuautla es una pueblo indígena que
cuida los bosques desde antes de la llegada de los españoles, y en sus
cuatro puntos cardinales hay santuarios sagrados muy importantes para la
cultura: los cerros de La Verónica, La Campana, La Palmita y de Santa
Cruz Ayotuxco”, expone América Morales, habitante del pueblo. Hoy este
lugar, recarga de agua del sistema Cutzamala y reserva natural estatal,
está amenazado en sus costumbres y territorio por el megaproyecto
carretero autopista Toluca-Naucalpan, promesa del hoy presidente federal
Enrique Peña Nieto cuando fue gobernador del Estado de México.